logo arqueomurcia Murcia, jueves 02 de septiembre de 2010
mapa murcia

Noticias
Yacimientos
Recursos
Publicaciones
Mapa
Personajes
Foro
Normativa
E-Mail
abajo menu


 
esquina
 

inicio>OBITUARIO: Josep Gibert i Clols: Paleontólogo y amigo de Murcia

 

 

OBITUARIO: Josep Gibert i Clols: Paleontólogo y amigo de Murcia

Actualizado a 12/10/2007

Josep Gibert i Clols
Espinardo a 10 de octubre de 2007

El martes 9 de octubre, en la capilla abrigada por los cipreses del cementerio de Terrassa, asistí con profunda tristeza al homenaje de mi querido amigo Joseph Gibert i Clols, desaparecido el pasado día 7 y nacido como yo en 1941. Con muchos amigos suyos en la Región de Murcia sentimos con dolor la pérdida de un científico universal que desde hace cinco lustros cruzaba el Ebro año tras año para dejar sus huellas a través de su incansable labor paleontológica en el campo de Murcia y Granada que tanto amó. Este año bajó varias veces desde el Instituto Paleontológico de la Diputación de Barcelona en Sabadell (recientemente traspasado a la Generalitat y rebautizado como Instituto Paleontológico Catalán) donde fue investigador de la plantilla permanente. Estuvimos juntos por última vez en agosto cuando trajo su equipo de excavadores del yacimiento paleontológico de Cueva Victoria en el Llano del Beal a visitar nuestras excavaciones del Hombre de Neandertal en la Sima de las Palomas del Cabezo Gordo en Torre Pacheco, que codirigía conmigo desde 1992 aunque en los últimos años su labor de campo en Cueva Victoria y en Orce le ocupaba cada vez más. No obstante, en enero estuvo una semana en mi laboratorio para estudiar los restos de la Sima de las Palomas conmigo y el célebre paleoantropólogo estadounidense Eric Trinkaus. En marzo estuvo otra vez aquí reunido conmigo y el alcalde de Torre Pacheco en relación con el futuro Museo Regional de Paleontología y Evolución
Humana a construirse en dicho municipio. Luego colaboró en la revisión de los fósiles de la fauna mayor de hace medio millón de años excavados en la Cueva Negra del Estrecho del Río Quípar en Caravaca, que es su contribución a un artículo en estado avanzado de preparación para una prestigiosa revista internacional sobre este importante yacimiento.

Un resumen de su aportación está incluida en un póster expuesto en el Museo Arqueológico Municipal de La Soledad de Caravaca desde la celebración allí hace apenas una semana de las XXIII Jornadas de la Sociedad Española de Paleontología a las que fueron presentadas por sus colaboradores otras comunicaciones firmadas por él sobre los restos de Cueva Victoria y la cuenca de Baza.

El mes pasado me comentó que no se encontraba bien y haber perdido mucho peso y hace diez días su entrañable mujer, la pintora Pepa Beotas, me dijo que acababa de ser ingresado en la clínica. Cómo médico que soy estaba desconsolado por el pronóstico que intuí.

Mis compañeros de Facultad suelen decir que hay investigadores de bota e investigadores de bata, los que se dedican al campo y los que se dedican al laboratorio o a las colecciones. Joseph Gibert fue un paleontólogo de bota que trabajaba duro en el campo de sol a sol, además de un gran conocedor de las colecciones de los mamíferos fósiles de los últimos 25 millones de años, desde que ya en 1973 leyó la tesis doctoral en la Universidad de Barcelona sobre roedores fósiles, que había investigado incluso en Murcia. Más tarde se preocupó por la fauna mayor e incluso restos humanos, tanto una falange humana de Cueva Victoria de hace un millón de años -que ha sido expuesta en el Museo Nacional de Ciencias Naturales del C.S.I.C. en Madrid-, como los restos aún más antiguos de Venta Micena y otros yacimientos de Orce en Granada donde utensilios paleolíticos excavados por él fueron confirmados por el célebre paleolitista de Oxford Derek Roe que envió un homenaje cariñoso que fue leído en la capilla de Terrassa.

Siempre tenía las ideas muy claras, y para algunos fue demasiado atrevida su propuesta del Hombre de Orce, causa de opiniones contrastadas en el Congreso Internacional de Paleontología Humana organizada por Josep Gibert en Orce en 1995 donde acudieron científicos que son referentes internacionales como Phillip Tobias de Sudáfrica, Gerhard Bosinski de Alemania, Clark Howell de Berkeley y Derek Roe de Oxford.

Las repercusiones en su vida personal y profesional de la polémica suscitada las aguantó con enterza, y la convicción de dedicarse a seguir investigando fue ampliamente confirmada este año cuando fue reconocido en un cráneo de una niña romana, de la necrópolis de Francolí en Tarragona, el aspecto en su interior de una cresta occipital similar a la del fragmento craneano de Venta Micena, que algunos científicos escépticos alegaron ser un rasgo exclusivo de los caballos. Este sábado, día 13 de este mes, las cenizas de mi querido amigo serán esparcidas en Venta Micena según su deseo. Es donde tienen que estar. Lamento la pérdida de un amigo que para mí siempre fue un hombre caracterizado por su generosidad, dignidad y pundonor. Ayudó a muchos jóvenes investigadores y otros no tan jóvenes, compartiendo con ellos lo que tenía, tanto su ciencia como necesidades básicas. Sobre todo fue un catalán universal no pensaba dos veces antes de dar el salto del Ebro y venir al Sur.

Murcia ha perdido un amigo que hizo lo que pudo para avanzar la ciencia de la paleontología del Cuaternario de nuestra Región. Yo tengo un vacío interior que será difícil de llenar.


Fuente: Michael J. Walker
 

Insertar Comentario (No Hay Comentarios)


Servicio de Patrimonio Histórico
Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales
Consejería de Cultura y Turismo
© 2010