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Jose Ángel González
Ballesteros
A pesar de la publicación de los dos elementos que centran este
artículo, el tratamiento ha sido, sobre todo, desde el punto de
vista del análisis pictórico en el caso del hallado en el
Cerro del Molinete, y en el estudio epigráfico de la inscripción
conservada en el tablero de piedra conservado en el Museo Arqueológico
Municipal de Cartagena. El planteamiento que se ofrece aquí es
su adscripción a un determinado tipo de larario clasificado tipológicamente
como aedicula, en base a los estudios dedicados al tema iniciados por
G. K. Boyce1
en la década de los años 30 del siglo XX, teniendo en la
actualidad una nueva revisión de estos elementos por parte de D.
G. Orr2
, y que sólo P. Rodríguez Oliva3
, en el caso de la península Ibérica, ha realizado una aproximación
de un modo general desde el punto de vista arqueológico a estos
elementos que forman parte de la religión privada romana, donde
incluye en su análisis el tablero de Cartagena.
Previamente al análisis de los dos ejemplos pertenecientes a
la región de Murcia, conviene aclarar de una manera pormenorizada
en que consiste esta forma de larario a la cual se adscriben, ya que la
consideración de este tipo de estructura religiosa es alta por
varias razones: su pertenencia al contexto de la arquitectura doméstica
romana y su relación directa en su ubicación dentro del
espacio de una casa romana; que estos elementos indican una actuación
religiosa de ámbito privado, dentro del hogar familiar, donde se
aprecia la devoción religiosa más íntima donde celebrar
los rituales propios de una familia romana del mismo modo que un escaparate
para la actuación oficial del Pater Famila de cara a las
relaciones clientelares que posee, encabezando el núcleo social
básico que compone el conjunto de la sociedad romana; y por ofrecer
una respuesta arquitectónica que demuestra un lado artístico
al mundo de la religiosidad privada.
1. La Aedícula. Tipología y composición de una
forma de larario.
1. 1. Tipología:
Son estructuras en tres dimensiones que se sustentan encima de un podium.
En su forma más simple consiste en tener un techo a dos aguas con
frontón, con arquitrabe y sustentado por dos columnas por delante
y por detrás de la capilla, pudiendo estar constituidas también
por columnas, o pilastras si están adosadas a la pared de la habitación
en la que se ubica. Existe una variedad que es la pseudoedícula
(Figura 1), que se define por crear un nicho artificial ya que no está
incrustada en la pared sino que se construye esta cavidad, estando situados
encima de un podium, con formas rectangulares o incluso con techos abovedados,
pero todos ellos están coronados por un frontón. Este tipo
de formas llegaron a ser los auténticos lararios del periodo imperial4
. Su consideración debe de ser la de nada más que nichos
elaborados con el deseo de hacer una capilla más ambiciosa. Los
ejemplos más claros de este tipo de lararios los encontramos en
la Casa del Poeta Trágico y en la región pompeyana VI, 7,
65.
Su forma es la de estar encima de un podio pero con paredes a los lados.
La edícula propiamente dicha tiene pequeñas variantes debido
al lugar de colocación en los espacios de la casa, distinguiéndose
dos casos:
Figura 1. Larario tipo pseudoedícula (Pompeya VI, 7, 6).
Figura 2.1 Edícula en esquina (Pompeya I, 16, 4).
Figura 2.2, Casa del Príncipe de Nápoles (Pompeya VI,
15, 7/8)
A menudo la capilla está construida en la esquina de alguna habitación
por lo que sólo dos lados de la edícula están abiertos,
sujetando una columna sencilla en la única esquina que está
libre sin contactar con la pared el tejado adornado con frontones, estando
sujeto por las otras esquinas con medias columnas o pilastras (figura
2.1). Cada uno de estos lados que quedan como apertura del larario pueden
mantenerse abiertos o se pueden cerrar uno o ambos lados con algún
tipo de puertas, como ocurre en la Casa del Menandro que está cerrado
uno de sus lados abiertos de origen6
.
Cuando el podium de la estructura está construido junto a una
pared de una habitación. Esa pared sirve de fondo del templete
mientras que los lados se dejaban abiertos completamente. En general estaba
compuesto de dos columnas y un frontón en su fachada, pero se han
encontrado casos en los que la edícula llega a estar compuesta
con cuatro columnas en su fachada7
(Figura 2.2).
Por último, también se puede incluir dentro de este grupo
o tipo aquellas capillas que son pintadas en la pared con forma de edícula
rodeando nichos abiertos en la pared o están enmarcando los lararios
pintados8,
ya que incorporan los mismos elementos que los anteriormente comentados
pero realizados con otro material que no es sólo constructivo,
buscando reflejar la misma idea de lujo que supone este tipo de construcción
como el larario del atrio de la Casa de los Vettii (Figura 3).
Figura 3. Larario de la Casa de los Vettii.
El conjunto de los lararios del tipo Edícula están elaborados
con un material fundamentalmente para todas sus partes, la piedra, o también
construidos mediante mampostería, aunque ambos casos posteriormente
recibirían una capa de estucado. Aunque hay excepciones, empleando
otro tipo de material como el mármol que ha sido documentado su
empleo en la elaboración del podium, base de las edículas,
pero que no estaban bien conservados9
. Pero este tipo de materiales fueron empleados a partir de época
altoimperial, siendo la madera el material más empleado originalmente10.
1. 2. El sistema decorativo de las edículas:
Se busca la armonización de la capilla con el conjunto decorativo
de las paredes de la habitación en la que se halla. Hasta tal punto
que la edícula es estimada como un ornamento en sí misma
compuesta con una decoración totalmente recargada sin dejar espacios
sin decorar, como son los casos de los lararios encontrados en las domus
de Epidius Rufus, Epidius Sabinus, Caecilius Jucundus, o la Casa delle
Pareti Rose y la Casa degli Amorini Dorati11
. El interior estaba adornado como los nichos, con motivos decorativos
o con figuras pintadas. El podium era normalmente cubierto por una capa
uniforme de estuco y adornado en lo alto con una cornisa de estuco de
un mayor o menor diseño, que a veces se trataba de una continuación
de un friso de la decoración de la pared de la habitación,
o también con un follaje exuberante, o dos serpientes confrontadas,
o los atributos del dios adorado en la capilla. También podía
estar pintada con motivos característicos del Cuarto Estilo, o
imitando el mármol coloreado con la técnica del moteado.
1. 3. Elementos característicos:
Uno de los elementos más propios de estos lararios es la existencia
de frontones en imitación a los templos. Este elemento adquiere
también una función ornamental, y como tal, en numerosos
ejemplos el tímpano contiene diferentes composiciones decorativas.
El material en el que están hechas suelen ser moldeados en estuco,
integrándose en el conjunto estucado que componen los diferentes
elementos de los lararios. Las decoraciones más representativas
hasta ahora encontradas componen una gran diversidad de motivos: a) motivos
vegetales como coronas de guirnaldas, hojas de laurel, o aspergilos; b)
motivos representando algún tipo de fauna animal como aves, ejemplo
de ello es un pájaro rodeado por una cuerda entre las alas, representaciones
de gallos, pavos, o búhos, y también otros tipos de representación
animal como los bucráneos que eran cabezas de bueyes de cuyos cuernos
colgaban guirnaldas; c) otros motivos también característicos
como estrellas, páteras o máscaras son comunes en la ornamentación
del frontón, aunque destaca la representación de Baco y
dos Amores12
ubicados en este lugar. Estos son los motivos más característicos
encontrados en los lararios, sobre todo pompeyanos, que han mantenido
la decoración en sus frontones hasta ahora, y que podían
colocarse en solitario dentro del tímpano o se podían combinar
formando composiciones decorativas con una ornamentación muy elaborada
en detalles y una realización muy meticulosa.
Un segundo elemento que caracteriza a la aedicula son las columnas,
que por lo general, el material en el que están elaboradas son
en piedra y recubiertas con una capa de estuco en el que las acanaladuras
del fuste pueden o no estar representadas, pero hay excepciones, utilizándose
otros materiales como el mármol que también es empleado
estando los capiteles compuestos con otro material menos noble y recubiertos
estuco, o al revés en el que los fustes son de madera y los capiteles
de mármol, como ocurre en el larario de la Casa del Salón
Negro. Las columnas suelen ser de un orden dórico regular, aunque
no siempre cumplen este canon y no se ajustan siempre a este tipo canónico
como demuestra la inclusión en ocasiones de basas o la decoración
con relieves de los capiteles como el larario de la Casa dell Pareti Rose
entre otros ejemplos. También hay ejemplos donde sobresale una
ornamentación más propia del orden corintio como así
lo demuestra el famoso larario de la Casa de los Vettii. También
las pilastras adosadas a la pared de los nichos, fachadas edículas,
o las pseudoedículas, siguen estas mismas características
en su composición.
Por último suelen hacer acto de presencia en el conjunto de estos
lararios los salientes, cornisas, bandas y frisos. Suelen estar cubiertos
con una capa de estuco o pintados representando formas arquitectónicas.
Los salientes o cornisas suelen estar delimitando la parte inferior del
larario pintado o del nicho y que también puede estar compuesto
por otros materiales empotrados en el muro. Las bandas y frisos pueden
estar tanto en la parte superior formando parte del frontón o en
la parte inferior de la cavidad del larario en conexión con el
podio. También están hechos, por lo general, de estuco o
pintados, cuyos motivos son de tipo geométrico o de fauna vegetal.
2. El larario del Molinete (Cartagena).
El larario del Molinete (Cartagena, Murcia) destaca por la conservación
de sus motivos pictóricos en el podium, siendo una imitación
al mármol brocatel o paronazzetto. Estas imitaciones marmóreas
son bastante frecuentes en el conjunto de los lararios pompeyanos, siendo
ejemplos similares, al caso de Cartagena, el larario de la Casa de Menandro
(I, 10, 4) situado en el ángulo suroeste del peristilo 25 (Figura
4, círculo azul), cuya imitación marmórea es de formas
ovoides amarillas, al igual que el de la Casa de los Amorcillos Dorados
(VI, 16, 7)13.
El edificio en el que se halló se identifica con una construcción
industrial pero según las impresiones iniciales, aunque con cierto
cuidado estético, que poco a poco va compartimentando y redefiniendo
su uso. Mientras la zona oriental parece mantener el carácter comercial,
al Oeste algunas habitaciones parecen refinarse y reducirse a proporciones
más adecuadas para una zona doméstica de vivienda, y en
donde aparece un larario dentro de esta zona14
, pero está todo ello en proceso de estudio e investigación,
sin que haya podido determinar su espacio concreto, al parecer en una
zona de exteriores como un patio o jardines15
, y relación con el resto del edificio.
Estas condiciones en las que se encuentra el larario no son excepcionales
para su localización ya que existen paralelos de su ubicación
en recintos industriales de tipo comercial como en tiendas, panaderías,
...etc. en la ciudad de Pompeya16
, y un ejemplo muy similar en la ciudad portuoria de Ostia en la que el
ejemplo es el inmueble denominado como Casa del Larario, donde las tabernas
delimitan el contorno del patio interior, a la vez que también
se define perfectamente un ambiente de culto doméstico en estos
edificios por la existencia de un nicho en ese patio en su fachada norte17
(Figura 29 y 30), aunque sobre este caso junto a otros ejemplos como el
edificio ostiense de la Horrea Epagathiana recae también otra funcionalidad
según la opinión de otro autor18
: la meramente decorativa.
Figura 4. Casa de Menandro
Aunque si atendemos a la consideración de localizarse en un ambiente
privado dentro del complejo de estructuras halladas y se trata de un espacio
doméstico privado al modo de un viridarium se puede relacionar
con el arte de los jardines como recreaciones de la naturaleza19,
ya que la huerta había caído en el descrédito cediendo
su lugar a estos espacios que satisfarían las exigencias latentes
del naturalismo romano a la vez que las nuevas necesidades de lujo y exotismo
en la arquitectura20,
la ubicación de lararios en estos espacios respondía más
a la creencia de que la naturaleza estaba compuesta por una infinidad
de genios, y como espacios que representaban a esta naturaleza, las divinidades
que merodeaban estos lugares eran, junto a estos genios familiares, los
faunos, los silvanos, las ninfas de los bosques, Baco, Venus, las Gracias
y las Horas; por lo que se construían capillas que se parecían
a los santuarios rústicos esparcidos por los campos, lo que aumentaba
esta ilusión. De esta manera, el jardín se transfigura como
el santuario de la religión doméstica, llegando a simbolizar
la naturaleza entera todopoderosa21
. Tal es la imitación de estos ambientes que en donde se construye
la capilla para albergar las imágenes de los dioses domésticos
se convierte en el centro de composición del paisaje, accediéndose
por un sendero sinuoso en el recodo de un bosquecillo, como se accede
en el campo a los santuarios rústicos22
. Así, se identifica la recreación ajardinada de estos espacios
con el “Jardín Dionisíaco”, asociándose
las decoraciones de los peristilos a jardines y a Dionisos, incluyéndose
su imagen en la decoración de los lararios instalados en estos
lugares, ya que los Lares se introdujeron en el cortejo dionisíaco23.
Ficha técnica
Localización: Cerro del Molinete (Cartagena, Murcia).
Procedencia: Su hallazgo se produjo en el sondeo 39 como resultado de
las excavaciones efectuadas en el cerro del Molinete (Cartagena) en las
actuaciones de 1999.
Material: Zócalo de mortero y piedra con capa de estuco pintado.
Dimensiones: 112 cm de altura por 90 cm de ancho y 68 cm de grosor.
Descripción: Podium de un larario conservándose parte de
la pintura, que en su parte frontal consiste en la imitación del
mármol veteado y moteado a base de vetas negras y mancas verdes,
y su parte superior delimitada con una bande de color ocre.
Cronología: s. I d. C.
Bibliografía: Fernández Díaz, A. (2003); Miquel,
L. y Roldán, B. (2000)
3 . Bloque de piedra de la sierra de Portman.
Puede que se esté ante una de las piezas de mayor controversia
a la hora de definir una posible adscripción a un modelo de larario
concreto debido a que el único elemento que se conserva es un tablero
de piedra con inscripción y una serie de incisiones circulares
en su superficie.
Figura 5. Tablero expuesto en el Museo Arqueológico de Cartagena.
El texto menciona una serie de elementos que definen un centro de culto.
Tal vez, ese centro de culto pueda corresponder a un espacio de acceso
público de alguna residencia de Sexto Numisio emplazada cerca del
entorno para realizar las actividades cultuales religiosas domésticas
junto a su familia y esclavos (dentro de la concepción familiar
romana a la que se adscribe este sector social), y que trabajarían
posiblemente en la actividad minera de la zona cuyos intereses estarían
puestos en esta industria por parte de esta familia de Carthago Nova,
pudiendo cubrir esas necesidades religiosas al igual que el señor
de una villa rural oficiaba determinados ritos junto a los trabajadores
compartiendo un mismo escenario de celebración y congregados en
torno a él, como lo demuestra el texto de Junio Moderato Columela24,
ya que el texto no hace referencia a la entrega de una serie de objetos
para un templo o de la financiación de parte de sus componentes,
sino a que la adecuación del espacio sagrado destinado a los Lares,
la construcción de un altar y la colocación de los signa
que definían a este culto pueda ser el mismo larario.
En cuanto a la inscripción, su campo epigráfico ocupa un
área de 16´5 x 82 cm, diciendo el texto25
:
SEX(tus) NUMISIVS L(ocum) S(anctum) LARIB[VS]
ET SIGNA ET ARAM FACIVM[DAM]
COIRAVIT ET EISDEM DEDIC[AVIT]
Figura 6. Posible reconstrucción del tablero.
El ara al que alude el texto podía ser el bloque de piedra donde
está escrito el epígrafe en sí mismo, ya que los
agujeros menores de la cara superior podían incluir esos signa
entre los que se pueden incluir estatuillas de deidades que ocuparían
esos huecos, del mismo modo que en Pompeya donde se constata la existencia
de esta utilidad en los lararios, ya que se han encontrado en nichos esos
agujeros en la superficie para la fijación de estatuas de bronce26.
La inscripción está fechada en el último cuarto
del siglo I a. C., aunque Antonio Beltrán la ubica en época
de Julio César por el arcaismo de COIRAVIT, en vez de CURAVIT27
. Resulta bastante significativa, si se acepta la cronología de
Beltrán, porque induce a una posible conclusión por la que
los Lares se introducen en un tiempo bastante temprano, y no como efecto
de la política religiosa reformista que realiza Augusto en el culto
a estas divinidades, sirviendo como arma propagandística de su
imagen dentro de lo más profundo de la sociedad, y rompe con el
esquema establecido por J. Mangas de que todas las inscripciones que se
conservan en Hispania dedicadas a los Lares son posteriores a Augusto28
, y que es la actividad de los Colegia, que reorganiza tras su prohibición
en el año 63 a. C., la que restablece el desarrollo de su culto.
Ficha técnica
Localización: Museo Arqueológico Municipal de Cartagena.
Nº inv. 671.
Procedencia: Hallada en la mina de San Ramón, situada en la Rambla
de Boltada, en la Sierra de Portman.
Material: Micrita gris.
Dimensiones: El soporte mide 115 x 21 x 34 cm.
Descripción: Gran bloque incompleto por la derecha y partido
en dos fragmentos, conteniendo una inscripción conmemorativa. En
su cara superior presenta cuatro perforaciones, dos de ellas en los extremos
con un diámetro de 22 cm cada una y otras dos centrales de 8 cm
de diámetro. Con el epígrafe apareció una columnilla
cuyo diámetro permite imaginar que debía ir encajada en
uno de los orificios mayores, por lo que se viene aceptando que tales
perforaciones y las columnas en ellas insertas debía de servir
para sostener algún tipo de arquitrabe, pudiendo estar constituido
también con un frontón.
Cronología: Segunda mitad siglo I a. C.
Bibliografía: Abascal Palazón, J. M. y Ramallo Asensio,
S. F. (1997); Rodríguez Oliva, P. (1994); Beltrán, A. (1950).
Notas:
1. Boyce, G. K.; “Corpus of the Lararia of Pompeii”, Memoirs
of the American Academy in Rome, XIV, 1937.
2. Orr, D. G.; “Learning from lararia. Notes on the household shrines
of Pompei”, StPomClass, I, 1988, pp. 293-299; Roman domestic
religion: A study of the Roman Household Deities and their Shrines, Maryland
1972; “Roman domestic religion: The evidence of the household shrines”,
ANRW, II, 16, 2, 1978, pp. 1557-1591.
3.Rodríguez Oliva, P.; “Materiales arqueológicos
y epigráficos para el estudio de los cultos domésticos en
la España romana”, Actas del VIII Congreso Español
de Estudios Clásicos, vol. III, Madrid 1994, pp. 5-40.
4. Boyce, G. K.; op. cit. p. 13.
5. Boyce, G. K.; op. cit. nº 168-Pl. 30, 3 y nº 162-Pl. 30,
1.
6. Clarke, J. R.; The Houses of Roman Italy, 100 B. C.-A. D. 250: Ritual,
Space, and Decoration, Los Ángeles 1991.
7. Boyce, G. K.; op. cit. nº 214-Pl. 32, 2.
8. Boyce, G. K.; op. cit. nº 68; 96; 303.
9. Boyce, G. K.; op. cit. nº 277; 345; 346.
10. Orr, D. G.; op. cit. pp. 1576.
11. Vos, Arnold y Mariette De; Guide archeologiche Laterza.
Pompei, Ercolano, Stabia, Bari 1982.
12. Boyce, G. K.; op. cit. nº 479.
13. Fernández Díaz, A.; “La pintura mural romana
del cerro del Molinete”, en Arx Asdrubalis. Arqueología
e Historia del cerro del Molinete de Cartagena, vol. I, Murcia 2003,
pp. 190-191.
14. Miquel, L. y Roldán, B.;”Actuaciones arqueológicas
en el área meridional del Molinete en 1999”, Resumen
de las XI Jornadas de Patrimonio Histórico y Arqueología
Regional, Murcia 2000, pp. 37.
15. Martín Camino, M.; Ortiz Martínez, D.; Portí
Durán, M. y Vidal Nieto, M.; “La Domus de la Fortvna: Un
conjunto arquitectónico doméstico de época romana
en la calle del duque”, en Ruiz Valderas, E. (coord.); La casa
romana en Carthago Nova. Arquitectura privada y programas decorativos,
Murcia 2001, p. 34.
16. Orr, D. G.; op. cit., pp. 1579.
17. Scocca, L.; “Nuovi elementi per l´interpretazione del
Caseggiato del larario a Ostia”, Archeologia Classica,
XLVI, 1994, pp. 426 y 429.
18. Packer, J. E.; “The insulae of Imperial Ostia”,
Memoirs of the American Academy of Rome, XXXI, Roma 1971, pp. 149
y 151.
19. Grimal, P.; La vida en la Roma Antigua, Barcelona 1993,
pp. 59.
20. Etienne, R.; La vida cotidiana en Pompeya, Madrid 1992,
pp. 265.
22. Grimal, P.; La civilización romana. Vida, cosumbres,
leyes, artes, Madrid 1999, pp. 199.
23. Grimal, P.; La vida en..., pp. 59.
24. Etienne, R.; op. cit., pp. 205.
25. Junio Moderato Columela, L.; De los trabajos del campo,
XI, 1, 19.
26. Según transcripción realizada por Abascal Palazón,
J. M. y Ramallo Asensio, S. F.
27. Boyce, G. K.; op. cit., Nº 9, 72, 73, 75.
28. Beltrán, A.; “Las lápidas latinas religiosas
y conmemorativas de Cartagena”, Archivo Español de Arqueología,
LXXX, 1950, pp. 259.
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