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Mª Luisa Precioso Arévalo1
1.- LAS PLANTAS CULTIVADAS
1.-INTRODUCIÓN
Con el presente trabajo se pretende dar a conocer alguno
de los estudios realizados sobre los restos paleobotánicos aparecidos
en alguno de los yacimientos de la Región de Murcia, no se pretende
avanzar hipótesis puesto que faltan muchos estudios que todavía
no han salido a la luz, y que podrían aportar nuevos datos, sin
embargo, podemos avanzar algunos aspectos significativos sobre lo que
pudo ser el desarrollo de la agricultura en esta región.
El trabajo se centrará solamente en el grupo
de las plantas cultivadas aquellas que han sido modificadas por las operaciones
realizadas por las actividades humanas. Este grupo cuenta principalmente
con los cereales, las leguminosas y los frutos, e integra además
las plantas cultivadas para otros usos y finalidades diferentes del consumo
(textiles y oleaginosas), vamos a centrarnos en este artículo únicamente
en los cereales y las leguminosas dejando los otros grupos para posteriores
trabajos.
2.- CARACTERIZACIÓN DEL MEDIO FÍSICO
La agricultura hace su aparición durante el Holoceno
periodo en el que se asiste a una serie de cambios climáticos,
que van a venir caracterizados por la alternancia de periodos más
o menos fríos y húmedos que darán lugar a diversos
tipos de vegetación, según las diversas condiciones ambientales.
En la región que nos ocupa, la mediterránea, estos cambios
fueron menos duros que en las latitudes superiores, así, las variaciones
que afectaron a la flora y la fauna se debieron, sobre todo, a los cambios
en el régimen pluviométrico, lo cual, permitió el
desarrollo de un paisaje de bosque–parque, más o menos abierto
según los periodos tuvieran mayor o menor humedad, compuesto generalmente
por Quercus y Pinus ya que nos encontramos ubicados
en el piso termo mediterráneo, en la provincia biogeográfica
murciano-almeriense a la que se le atribuye una vegetación de grado
Quercus ilex, en el subgrado de Quercus ilex-Pistacia lentiscos
con clima casi libre de heladas (Alcaraz et al. 1991); otra de las características,
fue la fuerte deforestación ocasionada por la quema de bosques
para emplear las tierras para la agricultura o el pastoreo.
La geomorfología global del paisaje ha cambiado
poco en los últimos 4000 años, esta circunstancia puede
estar motivada por algunos factores como que se trata de un periodo de
tiempo escasamente relevante desde el punto de vista de los procesos geomorfológicos,
ausencias de contingencias climáticas de gran consideración,
cierta estabilidad tectónica y glacioeustática y conservación
hasta época relativamente cercana de una mayor cobertura vegetal.
Así, los mayores cambios producidos no han tenido lugar en las
formas de relieve, sino en la película edáfica. (López-García,
1991). Esta última es importante para el desarrollo de la agricultura,
los suelos son de naturaleza muy diversa debido a la variedad de los sustratos
geológicos y los contrastes climáticos, unido a la intrincada
topografía. La mayor parte de los suelos son de naturaleza caliza,
además distinguimos los suelos sálicos, que sustentan una
vegetación marcadamente halófila, principalmente de la clase
Arthrocnemetea, en los marjales costeros del Mar Menor, Mazarrón
e inmediaciones de Águilas, así como en las ramblas del
interior como la del Guadalentín; y los suelos gipsisoles, enriquecidos
en sulfatos cálcicos secundario, con una vegetación gipsícola
particular (Orden Gypsophiletalia struthii) que se extiende por
el Campo de Coy, Sierra de la Tercia,...
3.-LOS RESTOS PALEOBOTÁNICOS EN LOS YACIMIENTOS
ARQUEOLÓGICOS
La dificultad para encontrar restos vegetales y la carencia
de estudios paleobotánicos en esta Región, hace que la información
que se baraje sea escasa. Los datos existentes no permiten hablar de domesticación
sino de una agricultura ya establecida durante la Edad del Bronce, donde
los cultivos aparecen por separado gracias al perfeccionamiento de los
métodos de cultivo.
La investigación sobre los inicios de la agricultura
se basa, en el estudio de los carbones (Antracología) y de las
semillas (Carpología) que aparecen en los yacimientos arqueológicos,
en los análisis polínicos (Palinología), que pueden
indicar la existencia de cultivos o de roturaciones y en la aparición
de nuevos útiles como las hoces o el arado. Aun así, el
estudio de las semillas plantea problemas específicos porque las
mutaciones genéticas y las consiguientes alteraciones morfológicas
requieren su tiempo.
Otro punto a tener en cuenta es que los restos vegetales
que aparecen en un yacimiento, pueden dar indicios de su utilidad según
el tipo de resto del que se trate o de los procesos que les hayan afectados
así:
a) Restos que se aprovechan para el consumo humano aptos
para la molienda.
b) Restos que se usan para el consumo o como lecho de
los animales como la paja, las espiguillas, o las plantas adventicias.
c) Restos no aprovechables, fragmentos de espiguillas
glumas etc.
d) Restos de frutos o semillas recolectados para el
consumo humano, como la bellota.
e) Restos consumidos en los hogares ramas de diversos
árboles o arbustos como el lentisco o el romero.
Dentro de los restos paleobotánicos que aparecen
en un yacimiento se pueden distinguir tres grupos:
1.- Las plantas cultivadas: se las
considera vegetales modificados por las operaciones realizadas por las
actividades humanas. Este grupo cuenta principalmente con los cereales,
las leguminosas y los frutos, e integra además las plantas cultivadas
para otros usos y finalidades diferentes del consumo (textiles y oleaginosas).
2.- Las plantas silvestres de recolección:
son vegetales recolectados (frutos carnosos y secos) de manera voluntaria
en el medio natural para su consumo; ni se siembran ni son tratados. Esta
categoría comprende principalmente los frutos comestibles. Estas
especies forman parte de una vegetación boscosa cercana al yacimiento
y ofrecen la posibilidad de una recolección estacional de manera
selectiva en el medio. En este grupo no se incorporan las especies recolectadas
de manera fortuita.
3.- Las plantas silvestres: incluyen
las sinantrópicas, compuestas por malas hierbas de los campos y
adventicias, las plantas ruderales y las silvestres del medio natural.
Las primeras y las segundas crecen en medios generados por las actividades
humanas, unas en los terrenos cultivados y otras en las vías de
paso o bordes de los caminos, así como en zonas de desechos o vertederos.
Las plantas silvestres pertenecen a espacios naturales de bosques o a
espacios abiertos.
4.- EL ORIGEN DE LAS PLANTAS CULTIVADAS
Es importante diferenciar dos términos fundamentales
como son cultivo y domesticación, por cultivo se entiende el esfuerzo
que el hombre hace para cuidar las plantas; mientras que, la domesticación,
es un proceso evolutivo que implica cambios genéticos, gracias
a los cuales, la planta queda mejor adaptada al ambiente antrópico.
A lo largo de los años muchos son los investigadores
que han intentando desde diversas hipótesis explicar el proceso
de la domesticación de los animales y las plantas resumiéndose
al final en dos teorías contrapuestas:
1.- El proceso biológico que desembocó
en la domesticación de las plantas y animales; es decir, cómo
y porqué se produjo el cambio en la economía de subsistencia.
La mayoría de las investigaciones entre Childe y los años
80 se han centrado casi exclusivamente en ese problema.
2.- El establecimiento de sistemas de subsistencia basados
en la economía mixta, agrícola y ganadera, con todas las
modificaciones que ello implica en los patrones sociales e ideológicos.
Ambas cuestiones son, en realidad inseparables, y algunas
hipótesis plantean que el cambio social precede al cambio tecnológico.
La cuestión de dónde comenzaron las primeras
tareas agrícolas pareció quedar resuelta en la obra de Vavilov
sobre el origen de las plantas cultivadas, para ello organizó una
serie de expediciones para recolectar plantas, identificando tras su estudio
los denominados “centros de origen” sobre la base de los modelos
de variación que se observan en las plantas cultivadas y en sus
parientes salvajes. Así concluyó que existían ocho
centros de origen seis en el Viejo Mundo y dos en el Nuevo. Pero este
método no es siempre seguro, ya que muchas especies, entre otros
motivos son desconocidas fuera del estado de cultivo, sin embargo, la
obra de Vavilov fue una aportación fundamental en su tiempo.
Posteriormente Childe avanza su hipótesis sobre
como la domesticación de animales y el cultivo de plantas habría
encontrado su origen en los valles fluviales y oasis debido a causas climáticas,
sobre todo la zona del Creciente Fértil. Al contrario que Childe,
Braiwood, defendió la tesis de las zonas nucleares, como zona favorable
para el desarrollo de las actividades agro-pastoriles, rechazando el determinismo
climático.
Por otro lado, Binford y Flannery, coinciden en postular
que el tránsito a la producción de alimentos debió
de producirse no en el área nuclear, sino en las zonas más
pobres en recursos, dónde no crecían en estado silvestre
los domesticables. Por esta, razón ha pasado a la investigación
con el nombre de hipótesis de las áreas marginales.
Siguiendo la corriente del determinismo demográfico
tenemos a Cohen, quién, parte de la tradición anterior de
la ecología cultural, la agricultura debería concebirse
más como una acumulación de nuevos hábitos que como
una ruptura conceptual .”no es la ignorancia, sino más bien
la falta de necesidad lo que impide a algunos grupos pasar a hacerse agricultores”.
(Cohen, 1981:29). Para Cohen la agricultura sólo ofrece una ventaja:
la de proporcionar más calorías por unidad de espacio y
tiempo de trabajo, es decir, tiene la ventaja de poder alimentar a más
personas. Por lo cual, es ésta expansión demográfica
la que creará esta demanda de alimentos.
Rindos, habla de “seleccionismo Cultural”,
proponiendo un modelo darwinista basado en que todo cambio es el resultado
de la selección actuando sobre formas culturales preexistentes.
Tradicionalmente se ha considerado que el origen de
la agricultura debería situarse en el SW de Asia, y que a partir
de éste centro la agricultura se extiende por el Viejo Mundo, actualmente,
los prehistoriadores defienden las teorías de la existencia de
diversa zonas de origen. Lo que sí está claro, es que el
proceso de domesticación fue un proceso largo y no aceptado igual
por todos los grupos de población, los antecedentes silvestres
de las principales plantas alimenticias se distribuyen geográficamente
por diversas partes de la tierra y han sido explotadas por los pueblos
a lo largo de milenios que se hallaban en su área de distribución.
Entre las plantas cultivadas tenemos que destacar la importancia del trigo
y de la cebada en el Viejo Mundo, ya que son los cereales con mayor representación
tienen en los yacimientos neolíticos, junto a los que aparecen
en menor proporción la avena, el centeno, el mijo...
Las fechas de C-14 disponibles para los yacimientos
más antiguos de cada región con agricultura constatada,
muestran un claro escalonamiento cronológico en sentido E-W; lo
que además, se comprueba con la aclara correlación entre
la distancia y la antigüedad si se toma como centro originario Jericó.
En base a estos resultados dedujeron que la expansión de la agricultura
en Europa, globalmente considerada, se producía a un ritmo constante,
cuya razón era de 1 Km al año. Así, suponiendo que
el movimiento se iniciase hacia el 9000 B.P., éste llegaría
al extremo occidental del Mediterráneo hacia el 5000 B.P. (deben
tomarse como medias teóricas), de hecho, las dataciones existentes
parecen mostrar una variación regional en las mismas que es más
acusada en el Mediterráneo occidental. Este modelo de “Frente
de avance”, explicaría la rápida expansión
de la agricultura y la ganadería en Europa, pero no las causas
que la motivaron (Bernabeu et al.1993). Las críticas a este modelo
quieren demostrar dos cosas:
1.- Que las poblaciones europeas dispusieron de variedades
locales de vegetales y animales capaces de ser domesticados.
2.- Que la presión demográfica en las
áreas de origen no pudo ser muy alta y, en consecuencia, no fue
el motivo impulsor de este movimiento migracionista.
La aceptación de un modelo mixto conlleva a admitir
que la expansión del Neolítico en Europa se debió
a dos factores complementarios:
1.- La expansión demográfica de poblaciones
agrícolas que adoptaron la forma de frente de avance.
2.- Las modificaciones introducidas por la interacción
entre estos grupos de agricultores y las poblaciones indígenas.
5.- LAS PLANTAS CULTIVADAS.
Procesos agrícolas
Las diversas actividades que conlleva la agricultura
se denominan procesos agrícolas, estos serían:
1.- La siembra se haría a voleo lanzando las
semillas sobre la tierra, o bien con la ayuda de palos, haciendo un agujero
en la tierra para luego allanarla y cubrir las semillas con tierra y ceniza.
2.- La recolección de las plantas cultivadas
se puede explicar con la ayuda de la experimentación etnológica:
Arrancar de raíz la planta entera, sobre todo,
para conseguir fibras.
Romper la espiguilla haciendo que caída en la
ropa o un recipiente.
Peinar o estirar la espiguilla con la mano.
Cortar agrupando tallos con ayuda de hoces formadas
por armazones curvos de madera, y elementos de silex. Puede ser de dos
formas: segar la paja y la espiguilla junta o segar primero la espiguilla
y después la paja.
Recoger del suelo las semillas cuando la cosecha ha
sido simplemente quemada. (Buxó 1990).
Una vez recolectadas las espigas para transportarlas se utilizarían
recipientes de piel, esteras de esparto etc., procediéndose al
saceado, al aire libre o en estructuras de combustión.
1.- La trilla para deshacer las espigas y espiguillas, se efectuaría
con palos largos.
2.- El aventado separa el grano de los elementos menos pesados como las
aristas y las glumas.
3.- La criba del producto resultante selecciona los granos según
el tamaño, limpiándolo así de las malas hierbas y
arrojándose el subproducto al hogar, lo que explica la aparición
de cereales más pequeños, malas hierbas, glumas o nudos
en los hogares de los yacimientos arqueológicos.
4.- La torrefacción separa los granos vestidos de las envolturas
y se llevaría a cabo mediante el tueste en hornos, las glumas torrefactadas
se eliminan mejor, otra opción para eliminar las glumas sería
molerlo en el mortero.
5.- El almacenaje de las semillas se hacia en recipientes cerámicos
o en silos.
Lám.1: Operaciones posteriores a la cosecha
y sus restos arqueológicos (Hillman 1981).
Los cereales
Los cereales como el trigo y la cebada son típicos
del invierno por lo que la siembra se realizaría en otoño.
Su explotación en esta época del año más adaptada
a las condiciones térmicas de la región mediterránea
ya que la sequía primaveral típica de la zona provoca un
déficit hídrico y los cereales se queman. Son plantas anuales
con una producción relativamente alta, soportan bien la aridez
y no necesitan más que un mínimo de pluviosidad (300mm/
anual), de ciclo corto, son altamente rentables y menos exigentes que
otros cultivos, lo cual, los convierte en el pilar fundamental de la agricultura,
consumidos en gran cantidad, pueden satisfacer las necesidades proteínicas
del hombre.
LAS CEBADAS
Todas las gramíneas presentan la fragmentación
del raquis como mecanismo de dispersión, las cebadas como tales
gramíneas, también presentan este mecanismo. Esto supone
que cuando el fruto esta maduro la espiga se fragmenta y este cae, esto
no tendría más que un interés fisiológico
si no tenemos en cuenta que el momento de total maduración del
fruto corresponde con la siega. Evidentemente si la planta presenta un
raquis débil, unido a un fruto que cae fácilmente, a la
hora de segar perdemos gran cantidad de granos.
Las cebadas han sufrido un claro proceso de selección
a lo largo de la historia intentando conseguir variedades con un raquis
mas duro aunque esto suponga una mayor dificultad a la hora de limpiar
en grano. Las pruebas hay que buscarlas empezando por investigar los yacimientos
neolíticos ya que en esta época comenzó la agricultura
como actividad importante. En estos yacimientos aparecen en mayor cantidad
restos pertenecientes a las variedades desnudas prueba que todavía
no se había seleccionado la cualidad ”raquis duro”.
La mayoría de las referencias de la Edad del Bronce corresponden,
sin embargo, a la variedad de cebadas vestidas, lo que indica que ya había
comenzado la selección.
La cebada es la compañera universal del trigo,
pero en comparación con este, se la considera de inferior calidad.
Acepta climas más secos y tierras más pobres y algo salinas.
Hordeum vulgare L var.nudu, (cebada desnuda)
La cebada desnuda es más redondeada que la cebada
vestida porque las glumas no aprietan la semilla, aparece como el cereal
más representativo en los yacimientos lorquinos en época
calcolítica, al igual que en otras zonas del sureste español,
aunque no existen estudios detallados, si sabemos que se documenta en
las excavaciones del casco urbano de Lorca como es el caso de la C/ Cava
16-172
, (Foto 1.y 2) en la excavación de la iglesia de San Juan, (en
ambos casos se trata de cestos que contenían este cereal), entre
otros, Cabezo de la Cruz en Cartagena, Cerro de los Conejos y Los Tiestos
en Jumilla, Cabezo Negro, Rincón de Almendricos, Cueva Sagrada
en Lorca, posteriormente se documenta en la Ladera del Castillo de Lorca
en época tardorromana.
Fig. 1 H.vulgare var.
nudum L (cebada desnuda)

Foto 1 Semillas de cebada (H.vulgare var. nudum) de
la C/ Cava nº 16-17
Hordeum vulgare L var. vulgare
La cebada vestida presenta un grano dorsalmente aplanado
de sección angulosa debido a las glumas que envuelven fuertemente
a la semilla. Aunque se documentan algunas muestras en niveles calcolíticos
de Madres Mercedarias3
, la mayoría de las muestras pertenecen a la Edad del Bronce como
el caso del Barranco de la Viuda, Los Cipreses, el Cerro de las Viñas
de Coy, el Rincón de Almendricos, o en el yacimiento de Madres
Mercedarias de Lorca dónde –aparecen en contextos de enterramiento-
en una de estos depósitos, las semillas aparecen concentradas en
la zona del cráneo aunque no queda claro si eran parte del ritual
o restos de las urnas usadas anteriormente como almacenaje. Posteriormente
aparecen en la Ladera del Castillo4
.

Hordeum vulgare L (cebada vetida)
Hordeum disthichum L. (cebada de dos carreras)
A diferencia de los táxones anteriores esta especie
está muy poco representada en los yacimientos de la Península
Ibérica si exceptuamos los del Bronce de Peñascosa (Baños
de la Encina, Jaén) y en el de Moncín (Borja, Zaragoza).En
Murcia aparece en el yacimiento de Los Tiestos (Jumilla).
LOS TRIGOS.
La siembra de los trigos se hace generalmente durante
el invierno para escapar de de las olas de calor que se producen en la
Región, a la vez que aprovecha la humedad del otoño-invierno,
su cultivo como cereal de primavera es excepcional.
Es uno de los cereales más importantes del Mediterráneo
occidental, las condiciones de adaptibilidad de los trigos desnudos frente
a los vestidos pueden determinar la selección de éstos frente
a los vestidos. El trigo duro es más utilizado para usos culinarios
mientras que el trigo común es usado para la fabricación
del pan.
Triticum aestivum / durum L. (trigo desnudo)
Triticum aestivum /durum L. (trigo
desnudo)
Económicamente es uno de los más importantes,
procede de la hibridación del trigo doméstico Triticum
turgidum y de la especie silvestre Aegilops squarrosa originaria
del norte de Irán. Se constata su presencia como planta cultivada
desde el Neolítico del Próximo Oriente entre el VII y el
VI milenio. Tiempo después aparece esporádicamente en yacimientos
del Este y de Centroeuropa, entre otros en la Cultura de Gumelnitza 3750
B.C, presente también en el Neolítico polaco y en el alemán.
Durante el Bronce y el Hierro son numerosos los yacimientos que presentan
esta especie en toda Europa.
Puede aparecer de forma cultivada o subespontánea. Desde el punto
de vista ecológico, el trigo duro (Triticum durum L.)
está mejor adaptado a las condiciones climáticas mediterráneas
que el trigo común (T. aestivum, T. compactum), más
frecuente en las regiones templada.
Aparece en la Cueva de los Tiestos y El Prado en Jumilla, Cerro de las
Viñas de Coy, Lorca casco urbano, Cabezo Negro, Rincón de
Almendricos, Cueva Sagrada en Lorca, Cueva del Calor en Cehegín,
Los Gavilanes en Mazarrón, en los niveles tardorromanos de la Ladera
del Castillo de Lorca.
Triticum compactum Hort

Triticum compactum Hort.
Semilla similar a la de Triticum aestivum L.
pero más subglobosa. Aparece cultivado y muy raras veces subespontáneo.
Documentado en el Cerro de las Viñas de Coy.
Triticum monococcum L (escaña)
La escaña es una planta de formación de
las estepas que prefiere los suelos basálticos, arcillosos y limosos,
y soporta mejor el frío que el calor, prospera en los veranos secos
del valle del norte del Eúfrates y en las llanuras del este y centro
de Anatolia (1400-1200 m de altitud), esta especie se distribuyó
extensivamente en el W de Asia y penetró en el sur de los Balcanes(
Zohary and Hopf, 1994), esta distribución se centró en los
lugares del Próximo Oriente, N. De Siria, S. De Turquía,
N. De Irán e Irák, y parte del S. de Anatolia, en éstas
áreas el monococcum se distribuyó masivamente junto
a los bosques de encinas y formaciones estépicas, invadiendo a
veces los campos de cereal.
Existen evidencias arqueológicas en: Hacilar
(6000 B.C), Can Hassan, Cayönü Tepesi, Alí Kosh... continúa
siendo frecuente en el Calcolítico, Bronce y Hierro en el Próximo
Oriente, entre otros yacimientos fuera de este ámbito se documenta
en: Nea Nikomedia (Chipre), Balcanes (Starcevo-Körös 5300-4300
B.c). Karanovo 4800-4600 B.C, en los valles del oeste del Mediterráneo,
en toda Europa y en el Caúcaso, en España aparece en contextos
del V milenio.
Hopf comenta que la primera muestra de ésta especie
aparece en la Cueva de L’Or (Eneolítico), junto a otros cereales.
En yacimientos posteriores aparece muy poco, sólo el yacimiento
del Cerro de las Viñas de Coy.
Leguminosas
Otro de los recursos alimenticios del hombre son sin
duda las leguminosas, muy ricas en proteínas, su cultivo en alternancia
o rotación con el cereal permite mantener los niveles de fertilidad
fijando el nitrógeno al suelo, normalmente aparecen en menor número
en los yacimientos, quizás, porque es un alimento que por su forma
de consumo (seca, fresca, o en sopa) no necesita una manipulación
directa con el fuego.
Se documentan casi todas las especies conocidas desde el Neolítico:
Pisum sativum L. (guisante)
Pisum
sativum L. (Guisante).
Forma parte junto a la lenteja de las primeras plantas cultivadas conocidas
del Próximo Oriente, los restos más antiguos que se conocen
datan del VII y VI milenio a.C como Jarmo (Irak), Cäyonü Tepesi
(Turquía)…A partir de esta zona se distribuye por los valles
mediterráneos, Europa templada, Etiopía y NW de La India.
Planta anual que crece en zonas templadas, con una pluviometría
moderada de 300-400 mm anuales, y terrenos silíceo-arenosos. Su
uso principal es el alimenticio por su alto contenido en almidón,
lípidos, glúcidos y vitaminas A, B1, B6, B9, PP y C.
En la Península Ibérica, aparecen por primera vez en el
Neolítico de la Cova de Cendres, aquí lo tenemos documentado
en el yacimiento argárico de Madres Mercedarias de Lorca y en la
Ladera del Castillo de Lorca en época tardorromana.
Vicia faba L. (habas)
Los restos más antiguos aparecen en el Neolítico
Precerámico B en yiftah `el near Nazareth (Israel). En torno al
III milenio aparece en los valles del oeste del Mediterráneo y
sur y sureste de Europa.
Con carácter euromediterráneo, prefiere la luz y no crece
en los inviernos demasiado fríos. Los ejemplares de tamaño
pequeño (oscilan entre los 6 y los 13 mm) se asocian al haba panosa
(Vicia faba var. minor).
El haba se documenta en España desde el Neolítico antiguo
en la Cova de les Cendres, esta especie se consolida en el continente
europeo del de la Edad del Bronce (Zohary y Hopf, 1988).
Vicia faba var. minor .
Otra de las leguminosas más documentadas en el
sureste, sin embargo, aquí el número es bastante escaso
en comparación con de otros yacimientos del Levante, no suele crecer
en zonas demasiado frías. Documentada en el Rincón de Almendricos
y en Madres Mercedarias.

Haba. Vicia sativa var. minor.
Vicia sativa L (arveja)
Genero de Vicia muy característico de
la agricultura mediterránea. Los restos más antiguos datan
del Natufiense y del Neolítico de Tell Abu Hureyra (Siria).
Aparece en los campos, mieses, rastrojos y cunetas, es más pequeña
que la Vicia faba L. se documenta en el Rincón de Almendricos
y en el Cerro de las Viñas en Coy.
Su uso principal es como alimento, como harina para preparar gachas, sopas,
y en infusión como sustituto del té.
Lathyrus sativus. L (Guija, almorta)
Planta que crece en los campos de mieses, de cocción difícil
se suele consumir hervida y es indigesta. En algunos momentos se ha hecho
harinas de esta planta. La tenemos en la Ladera del Castillo en época
tardorromana.

Guija. Lathyrus sativus L.
Lens esculenta L. (la lenteja)
Planta anual que junto con el guisante es una de las leguminosas más
antiguas, resistente al calor y la sequedad. Aparece en la Ladera del
Castillo de Lorca en época tardorromana.

Fig.9: Lenteja. Lens sculenta L.
CONCLUSIONES
La agricultura y la ganadería pondrán fin a la movilidad
que suponía para el hombre la caza y la recolección, haciendo
necesario el asentamiento estable para acometer las diversas tareas que
trae consigo esta nueva forma de vida, hay que sembrar, cuidar y recolectar
los campos, fabricar útiles acorde con las nuevas necesidades,
almacenar el producto y además una parte de la simiente debe ser
guardada para la siguiente cosecha.
La importancia que va a alcanza la agricultura cerealista deriva, sobre
todo, de la capacidad de los cereales para proporcionar una dieta equilibrada
ya debido a su alto poder calorífico y el aporte proteínico,
además es un producto fácilmente almacenable y conservable.
A partir del Neolítico, asistimos a una deforestación ocasionada
por la quema de bosques, para emplear las tierras en la agricultura y
el pastoreo, el fuego permite roturar nuevas tierras con rapidez, a la
vez que los restos de la cobertura vegetal procedentes de la combustión
se convierten en buenos fertilizantes para el suelo.
En líneas generales, en los yacimientos estudiados se observa el
mantenimiento de un sistema agrícola que se desarrolla a lo largo
del III-II milenio a. C. basado en una agricultura extensiva de cereales
que hará posible la introducción posteriormente del arado,
completada por la agricultura intensiva de huerto, de la que se desconocen
gran parte de sus características.
La representación característica de la agricultura mediterránea,
esta claramente documentada por los cereales (trigos y las cebadas), y
el cultivo de leguminosas (guisante, lentejas, habas, guijas…).
Es importante apuntar el hecho de aprovechar para el cultivo del cereal
terrenos en los que anteriormente han estado las leguminosas creando un
beneficio para estos, ya que las raíces de las leguminosas fijan
el nitrógeno al suelo haciendo que la rotación en cultivos
sea favorable. Proceso agrícola habitual todavía hoy en
día, porque es un medio de fertilización natural, eficaz
y muy productivo.
Se puede apuntar hacia una agricultura de secano basada, sobre todo, en
la presencia de los cereales, tanto la cebada vestida como la desnuda
apuntan hacia este lado, como refieren algunos autores (Stika, 1988; Buxó
1991b; Buxó 1997 y Rovira 2000). Las cebadas han sufrido un claro
proceso de selección a lo largo de la historia, intentando conseguir
variedades con un raquis más duro, aunque esto suponga una mayor
dificultad a la hora de limpiar en grano.
El grupo dominante de los cereales en época calcolítica
en los yacimientos es, sin duda, la cebada desnuda, hecho que se corresponde
con la dinámica de otros yacimientos, dentro del área mediterránea
del Sureste, con cronologías similares (Rivera et al.1988; Buxó
1997; Rovira 2000).La presencia de cebadas de diverso tamaño no
es raro, el tamaño pequeño podría explicarse por
ser granos que pueden provenir de la parte inferior de la espiga, o bien,
pueden tratarse de deshechos o de plantas que se localizan en los márgenes
de los campos o han sufrido sequía (Stika, 1988).
La dieta vegetal vendría apoyada aparte de por las leguminosas
y por la recolección de plantas silvestres y frutos una de las
actividades económicas más antiguas que han percibido hasta
nuestros días, aunque estos restos son difíciles de reconocer
botánicamente, en primer lugar, existen problemas tafonómicos,
el hecho de que gran parte de los productos recolectados y utilizados
sean partes vegetativas de las plantas como hojas, raíces, bulbos
o rizomas hace que sea casi imposible que lleguen hasta nosotros, por
otro lado, la forma consumo también tiene importancia en la conservación
de los restos, ya que muchos de los frutos recolectados son consumidos
“in situ”, por lo que no aparecen en los yacimientos. Otro
problema es saber que restos han sido recolectados intencionadamente y
cuales han llegado por otras vías. En el entorno vegetal de una
comunidad, existen una gran variedad de plantas susceptibles de ser recolectadas
para diversos usos, tal como se demuestra en los estudios etnobotánicos,
no solo se usan para la alimentación, también conocen sus
efectos medicinales u otros usos, el hecho de que estos restos no entren
en contacto con el fuego explica la falta de muestras en los yacimientos.
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Notas:
1. Licenciada en Geografía e Historia realiza la
Tesis Doctoral sobre el Origen de la Agricultura a través de los
restos carpológicos.
E-Mail:lprecioso@yahoo.es
2. Agradecemos la colaboración y la documentación aportada
para este artículo a los directores de la excavación Juan
Gallardo Carrillo, y a Enrique Pérez Richard.
3. Muestra de la UUEE 969
4. Se documentan un total de 219 restos.
5. Todos los dibujos de semillas pertenecen a Zohary D and
Hopf Mª (1994): Domestication of Plants in the Old World.
Oxford, 279p
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