Jose Gabriel Gómez Carrasco
A todos cuantos hicieron posible esta obra...
El proyecto de una maqueta informática de las Termas de Águilas:
En el mes de abril de 2.001 me fue solicitada por los arqueólogos
D. Juan de Dios Hernández y D. Manuel Lechuga, ambos de los servicios
técnicos del Ayuntamiento de Águilas y de la Comunidad Autónoma
de Murcia respectivamente, la elaboración del proyecto de una maqueta
informática tridimensional del yacimiento de las Termas Romanas
de Águilas, denominadas occidentales, emplazadas en la Calle Rey
Carlos III esquina Calle Quintana y descubiertas en 1.787 por D. Antonio
Robles Vives, ahora puestas en valor parcialmente por el Ayuntamiento,
con cargo al Plan de Dinamización Turística financiado por
el Ministerio de Economía y Hacienda.
Se contaba, como única documentación, con el registro gráfico
y descriptivo de las dos intervenciones realizadas en el yacimiento, la
de Robles Vives anteriormente citada y la del catedrático de la
Universidad de Murcia D. Sebastián Ramallo, que bajo la dirección
científica de la Dra. Ana Mª Muñoz sacó a la
luz en 1.981 los restos de uno de los pequeños alveus semicirculares
de las termas, y que hoy puede contemplarse en la sala municipal acondicionada
al respecto.
Aunque los restos exhumados hace dos décadas eran insuficientes
desde el punto de vista arquitectónico para su recreación
original (apenas un 6 % de la planta), si es cierto que los registros
totales en planta y alzado realizados por Robles Vives eran bastante detallados,
dada su formación como arquitecto ilustrado, a pesar de las consideraciones
pertinentes sobre el carácter metodológico de la época.
Tras hacer una valoración técnica, curricular y económica
del proyecto fue adjudicado a nuestro equipo la realización del
modelo digital. Así nos pusimos a trabajar estructurando nuestra
labor en tres grandes fases: documentación, reconstrucción
geométrica digital del edificio y presentación audiovisual.
Figura 1. Dibujo de la planta y alzado supuesto del edificio realizado
por D. Antonio Robles Vives en 1.787 y que se conserva en el Archivo Histórico
Nacional.
Desde el primer momento y bajo criterios interdisciplinares y de especialización
del trabajo, formé equipo con D. Juan Gallardo, arqueólogo
y profesional muy experimentado en Historia Antigua, que asumiría
con gran perspicacia las funciones de consultor científico durante
todo el proceso de documentación, y con D. Jesús Gómez,
fotógrafo especialista en Arqueología desde 1.989, que aportaría
su labor artística inestimable en la documentación fotográfica
necesaria y la maquetación del audiovisual.
A este equipo base habría que sumar todo un elenco de colaboradores
científicos, que con su opinión aportaron en mayor o menor
medida los conocimientos indispensables para forjar la hipótesis
reconstructiva de la que tomaría forma el modelo digital. Cabe
destacar entre ellos a D. Sebastián Ramallo, catedrático
de Arqueología de la Universidad de Murcia, a D. Jose Miguel Noguera,
tambien profesor universitario en este área, a los arquitectos
D. Manuel Ródenas y D. Jose Mª López, a los miembros
del I.P.O.A., y a los propios supervisores del proyecto por la Administración
D. Juan de Dios Hernández y D. Manuel Lechuga, que aportaron no
sólo su buen hacer como técnicos sino su gran ilusión
y espíritu creativo como arqueólogos vocacionales.
De esta forma, bajo la convicción de que sólo la recopilación
laboriosa y discusión continua de los elementos arqueológicos
entre especialistas, nos permitirían alcanzar una gran probabilidad
de reconstrucción en nuestra hipótesis final, desde los
puntos de vista arquitectónico, topográfico e histórico,
iniciamos el diseño virtual del edificio en todos sus detalles.
Pero no sólo fue el criterio científico lo que presidió
nuestra tarea. Hubo también un afán por hacer comprensible
al público que visitara los restos el significado de los mismos,
sin perder este rigor. Se trataba de trazar un camino en la arqueología
divulgativa, que mediante las técnicas informáticas y audiovisuales
supusiera un pequeño aporte museográfico. Así combinamos
el frío modelo digital con un paseo virtual por sus espacios y
una presentación audiovisual narrada sobre fondo musical, que introdujera
al espectador en el mundo romano de las termas y la arqueología
de su ciudad. El resultado fue una maqueta de video de trece minutos y
medio que en la actualidad se reproduce en la sala de exposición
del yacimento.
La fase de documentación:
La más importante y primordial a mi parecer, que exige toda la
dedicación y tiempo necesarios, ya que alcanzar un consenso en
la hipótesis final sólo es posible con la perfecta combinación
y discusión de las distintas perspectivas científicas. Aunque
de todas maneras siempre queda abierta la posibilidad de modificar o añadir
en un futuro otras interpretaciones, a la vista de nuevos datos materiales
aportados por las excavaciones. En nuestro caso, sería la intervención
en los solares y vías contiguas al yacimiento lo que permitiría
un conocimiento total del mismo, pero esto no parece posible en esta década,
a la vista de la moderna edificación que allí se levanta
actualmente. Quizás un proyecto de excavación y acondicionamiento
urbanístico en la Calle de Canalejas, como bien ideó D.
Juan de Dios Hernández, permitiera la exhumación parcial
del apodyterium y porticus de acceso de los baños (fig.2).
Como he dicho anteriormente la documentación principal del trabajo
constaba de los registros gráficos y memorias de excavación
realizadas en 1.787 y 1.981. Ambas fueron revisadas y reinterpretadas
con D. Sebastián Ramallo y D. Juan de Dios Hernández, incorporando
datos recientes de la limpieza del alveus conservado y otras excavaciones
cercanas (como las termas orientales de la Pza. de España) realizadas
por los servicios municipales.
Figura 2. Superposición del plano arqueológico de las
termas en el plano urbano tras la excavacion de S. Ramallo en 1.981. Rotulada
en negro se muestra la porción excavada
Desde el punto de vista topográfico la descripción en
planta y alzado realizada por Robles Vives resultó especialmente
detallada. El autor manifestaba en su dibujo un gran interés por
la representación gráfica de todos los elementos arquitectónicos,
como se puede ver en la figura 1. Asientos, desagües, burletes, pilares,
etc..., acompañaban el trazado de los distintos espacios que permitían
su correcto escalado métrico. Además una leyenda de signos
anunciaba un intento de interpretación arqueológica de los
restos, fruto quizá de cierto conocimiento empírico de otros
monumentos romanos de la Península Ibérica o de Italia.
Por otro lado, la documentación planimétrica y fotográfica
de la excavación de 1.981 confirmaba el redescubrimiento de las
termas y añadía nuevas interpretaciones sobre las funciones
tardías de las mismas como parte de una factoría de salazones.
Ya en un artículo publicado por D. Sebastián Ramallo en
Termas Romanas de Cartagonova y alrededores (pp. 165-168), se hacían
algunos apuntes reconstructivos del edificio y se ponía en paralelo
con otros establecimientos termales como los de Baelo, Badalona, Munigua
y Azaila, fechándose hacia el siglo I d.C.
Respecto a la decoración, sólo disponíamos de un
capitel corintio en mármol blanco hallado a escasos metros de las
termas (actualmente se conserva expuesto en el Museo Arqueológico
de Águilas) y fragmentos de decoración parietal de la época
procedentes de otras excavaciones urbanas. Optamos de este modo por extraer
texturas fotográficas reales de los materiales en piedra y mortero
que por su proximidad en el tiempo y en el espacio hubieran podido ser
utilizados en la fábrica del edificio. Así se fotografiaron
enlucidos, fustes de travertino, morteros hidráulicos como el opus
signinum y distintos tipos de materiales calizos que posteriormente se
utilizarían en el mapeado del modelo alámbrico digital (figs.
3 y 4).
Otra documentación interesante fue la obtenida de la visita a
las ruinas de Lucentum y al Museo Arqueológico de Alicante (MARQ).
Recientemente inaugurado y reconstruido de modo parcial el yacimiento
con sus termas de la misma época, resultó bastante sugerente
respecto a las avanzadas técnicas arquitectónicas y museográficas
allí empleadas.
Sin embargo, toda interperetación arqueológica debe ir
acompañada del cálculo físico de las estructuras
realizado por profesionales competentes de la ingeniería y la arquitectura,
ya que la visión física y geométrica aportada por
ellos es lo que permite sustentar toda hipótesis de trabajo. De
este modo, a medida que nuestra investigación documental iba progresando
sometimos al examen de distintos arquitectos y aparejadores la recreación
virtual del edificio. Pudimos entonces contrastar las soluciones en altura
de las termas tanto en las potencias murales como en sistemas de cubrición,
puesto que en general los restos arqueológicos adolecen de escasa
información respecto a los alzados y cubiertas, pues éstos
aparecen casi siempre en derrumbe.

Figura 3. Fotografía de una textura de opus signinum empleada en
la reconstrucción virtual de piscina y alvei (fot. Jesús
Gómez)
Huelga decir que se comparó minuciosamente la documentación
de la que disponíamos con una amplia bibliografía de yacimientos
termales romanos de España, Francia e Italia, clasificando los
mismos por tipologías provinciales y metropolitanas en la decisión
de las hipótesis más convenientes.
Finalmente hicimos un pequeño estudio de los instrumentos y mobiliario
más probable con el que contarían los baños. Así
reconstruimos también bancos, taquillas, estrigilos, cacillos,
y otros enseres propios de los baños que darían más
realismo a la recreación.

Figura 4. Fotografía de una textura de travertino utilizada en
la reconstrucción de columnas (fot. Jesús Gómez)
Figura 5. Reconstrucción virtual de un juego de cacillo, estrigilos
y ungüentario hallados en Italia (dis. Jose G. Gómez)
La fase de reconstrucción virtual:
Una vez completada la primera fase y establecida la hipótesis
reconstructiva en todo detalle, para la cual nos ayudamos de planos, bocetos
y esquemas debatidos con varias modificaciones por los especialistas,
se procede al diseño informático del edificio en la aplicación
de CAD correspondiente (Autocad 14 bajo entorno W2K).
El primer objetivo es la producción de un modelo geométrico
vectorial perfectamente escalado en sus elementos. Más exactamente
se denomina en el argot del diseño gráfico como modelo alámbrico,
debido a la presentación de los cuerpos geométricos en aristas
y vértices.
Queda de esta forma definido el edificio por una multitud de vectores
tridimensionales que permiten su edición particular por descomposición
o en bloque sólido o de región.
La consecución de las formas naturales y complejas de los cuerpos
(muros, vigas, arcos, tejas, antefijas, puertas, ...) se produce por distintas
operaciones booleanas a partir de primitivas simples o regiones extruidas
de diseño particular.
Partiendo de la vectorización de la planta realizada por Robles
Vives se fueron diseñando los espacios termales (apodyterium, caldarium,
praefurnium, tepidarium, frigidarium, alvei, natatio, palestra,...) elemento
por elemento, introduciendo en el programa los valores métricos
aconsejados por el cálculo estructural y las soluciones topográficas
y arquitectónicas discutidas de antemano. El proceso es muy semejante
al de la construcción física del edificio, pues se hace
de manera vertical, extruyendo desde la base los muros maestros hasta
completar las cubiertas, y llevando a su cota cada cuerpo modulado.
Figura 6. Diseño en modelo alámbrico de un capitel corintio
(dis. Jose G. Gómez)
Pero la creación del modelo alámbrico no es más
que el armazón geométrico sobre el que a continuación
se crea la verdadera y laboriosa reconstrucción virtual.
El fichero producido por la aplicación anterior se importa en
otra aplicación de renderizado fotorrealista, ajustando los valores
correctos en los filtros. El objetivo ahora, desde el software de 3D Studio,
es la representación cuasi-fotográfica del edificio, pudiendo
obtener la visión del observador en toda perspectiva y lugar.
Las múltiples caras del modelo sirven como soporte al mapeado
con ficheros digitales raster de texturas reales, obtenidos durante la
fase de documentación. Muestras auténticas de cerámica,
enlucidos, pavimentos, morteros, mármoles, travertinos, madera
antigua, etc... se van pegando paulatinamente a todas las caras.
Finalmente la definición de deformaciones y relieves (bumpeado)
convierten las superficies matemáticas en una buena aproximación
a las superficies naturales.
Sólo quedan entonces dos elementos de inserción en las
escenas del edificio virtual: la luz y el movimiento. La luz, ambiental
o focal, servirá para definir las sombras y los matices de color
del entorno, evocando el ambiente de penumbra y vapor de los baños,
con haces de luz solar penetrando por las ventanas (fig. 7). Por otro
lado, el movimiento se definirá para materiales como el agua de
la piscina, la llama de una lucerna, el fuego de los hornos, el vapor
desprendido, la puerta de acceso,... y para las trayectorias de las cámaras,
que situadas en diversos espacios de la escena recrearán la animación
virtual, como si de un observador que paseara por su interior se tratase.
Figura 7. Fotograma extraído de la animación virtual sobre
una escena de la natatio
La presentación audiovisual:
El valor museístico de la reconstrucción virtual carecería
de sentido si ésta no se representara de modo cinematográfico,
introduciendo todas las explicaciones y vistas necesarias para su comprensión
por el público.
Paralelamente a las fases anteriores fuimos confeccionando un audiovisual
explicativo, a partir de imágenes fijas procedentes de la documentación
gráfica manejada por nosotros durante el trabajo.
Para comenzar era necesario revelar al espectador el carácter
de los espacios termales en el mundo romano de los primeros siglos de
nuestra era. Planteamos entonces como exordio un recorrido por los principales
establecimientos imperiales, tales como las Termas de Trajano, Caracalla
o Villa Adriana. De su observación se podía deducir ya la
importante función social de los baños como lugar de reunión
y descanso. Pero las nuestras eran unas termas provinciales, menos suntuosas
que las de las grandes metrópolis romanas. De esta forma insertamos
imágenes de las termas de la cercana Lucentum y pasamos a narrar
la historia de los hallazgos y excavación de los baños de
Águilas.
Tras esta primera parte, que culmina con la presentación del
pequeño alveus calefactado descubierto en 1.981, y acondicionado
por el Ayuntamiento de Águilas para su visita junto a una sala
en la que se exponen paneles explicativos y maquetas, se pasa al recorrido
virtual por el modelo informático. Éste parte del plano
de 1.787 para levantar el modelo alámbrico y surge a continuación
la reconstrucción texturizada. Una cámara aérea rota
a 45º sobre el edificio rodeándolo, al tiempo que mantiene
fijo su objetivo en él. La trayectoria decae segundos después
frente al pórtico de acceso y se ingresa en el apodyterium.
Seguidamente, como si de un observador se tratara, la cámara
explora lentamente los distintos espacios y cuerpos del edificio desde
el interior: apodyterium, piscina, primera y segunda naves de caldarium,
y praefurnium. En medio de este paseo se presentan también un par
de reconstrucciones virtuales de objetos empleados en los baños.
La descripción visual finaliza frente a la gran caldera de agua
que abastecía todas las estancias.
La tercera y última parte de la presentación constituye
una muestra de las posibilidades arqueológicas de la ciudad de
Águilas. Diversos fotogramas de los yacimientos urbanos se funden
ininterrumpidamente, incidiendo en cada detalle y reclamando la atención
del espectador sobre la encomiable labor del arqueólogo, al tiempo
que se reflexiona sobre la función social de su ciencia.
Toda la presentación se narra sugestivamente por la extraordinaria
voz de Isabel Gómez Carrasco, que contribuye con su gran sensibilidad
a mantener la atención en las imágenes, mientras que un
fondo musical en adagio acompasa la cadencia cinemática.
Convencidos de que una perfecta armonía entre ciencia, arte y tecnología
es siempre la mejor fórmula para comunicar sentimientos y conocimientos,
volviéndolos comprensibles a cualquier espíritu, esperamos
que esta obra sea una pequeña contribución a la divulgación
del saber histórico. Sirva pues como homenaje a todos aquéllos
cuya ilusión y esfuerzo nos ha proporcionado conocernos un poco
más a nosotros mismos.
|